A todos nos ha pasado: le das al mando del garaje o a la llave del cierre de tu local, la puerta hace un ruido raro, pero como termina abriendo, lo dejas pasar. «Ya lo miraré otro día».

El problema es que en el mundo de las puertas automáticas y los cierres metálicos, los milagros no existen. Un pequeño roce hoy es un motor quemado mañana. Y como profesionales del sector, te aseguramos que cambiar un motor entero duele mucho más en el bolsillo que un simple ajuste a tiempo.

Si tu puerta, verja o cierre hace alguna de estas tres cosas, te está pidiendo ayuda a gritos:

1. Ruidos metálicos, chirridos o crujidos fuertes

Una puerta automática bien ajustada debe sonar fluida. Si al subir o bajar escuchas que los metales raspan, chillan o parece que a la puerta le cuesta la misma vida moverse, tienes un problema de fricción. Esto suele deberse a falta de lubricación en los rodamientos, guías desalineadas o muelles que han perdido tensión. Si no se ajusta, el motor acabará haciendo el triple de fuerza y se quemará.

2. Se mueve a tirones o se queda atascada a medias

¿Le das al botón, la puerta sube un metro, se para, vuelve a bajar o pega tirones? Cuidado. Esto no suele ser un problema eléctrico, sino mecánico. Los cables pueden estar a punto de partirse o los sensores de seguridad están sucios o desalineados. Forzarla a seguir subiendo a base de darle al botón es la receta perfecta para romper los engranajes internos del motor.

3. El motor hace ruido, pero la puerta no se mueve

Esta es la señal de urgencia máxima. Si escuchas el zumbido del motor trabajando, pero la persiana o la puerta no sube, apágalo inmediatamente. Probablemente se haya soltado el mecanismo de tracción o el condensador del motor haya dicho basta. Dejarlo encendido «a ver si engancha» solo conseguirá fundir la placa base.

¿La buena noticia? Todo esto tiene una solución económica si se coge a tiempo.

En Bocana Cerrajería preferimos cobrarte una visita de mantenimiento justa por ajustar, engrasar y tensar tu puerta, que tener que darte un presupuesto de cientos de euros por cambiar un motor que se podría haber salvado.

No esperes a quedarte con el coche encerrado o sin poder abrir tu negocio. Si notas algo raro, llámanos. Lo revisamos, te decimos exactamente qué le pasa con total honestidad y le ponemos solución rápida.

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